Aquí hace falta una imagen...
...pero pronto estará plasmada para marcar el inicio de nuestro camino.
24 mayo 2011
23 mayo 2011
Felices pequeñeces
Esa facilidad para sorprenderse parece que se extingue con la edad, es cierto. Pero también es cierto que tal capacidad se mantiene mientras queramos estar expuestos a los pequeños rasgos de la cotidianidad para que éstos nos roben una risa, un grito, un suspiro, un asombro. Qué importa si los demás dicen que soy una simplona o una niña por la tendencia a quedar boquiabierta con "cualquier" cosa, a mí la edad no me hace menos vulnerable a la felicidad.
13 abril 2011
En este momento y en este espacio
Y con todo y lo feo o malo que sucede en México hay algo hermoso en la vida: tú. Ya lo decías: "recordaremos que fuimos jóvenes y conocimos el amor", es tan cierto.
Por eso estoy a la una de la mañana tecleando dos que tres cosas sobre nosotros en un intento por asegurar que la vida vale la pena en este momento, en este espacio, en esta coincidencia.
Te quiero, hoy.
Por eso estoy a la una de la mañana tecleando dos que tres cosas sobre nosotros en un intento por asegurar que la vida vale la pena en este momento, en este espacio, en esta coincidencia.
Te quiero, hoy.
22 marzo 2011
Me puse feliz
Hoy me puse feliz de verte...10 minutos lograron pintar una sonrisa para toda la noche. Me dan risa mis nervios de niña de secundaria cuando estamos juntos, me pone de buenas saber que te quiero, me gusta pensar que te gusto, me da ternura recordar ese momento que ya habíamos hecho nuestro...sin saber que uno y el otro lo tenía tan presente.
Hoy me puse feliz por quererte desde hace un buen rato, más todavía porque es sólo el inicio. :)
Sin duda sabes cómo ser la cereza del pastel... ¡Te quiero!
Hoy me puse feliz por quererte desde hace un buen rato, más todavía porque es sólo el inicio. :)
Sin duda sabes cómo ser la cereza del pastel... ¡Te quiero!
22 diciembre 2010
Para ponerse de pie
Es raro darse cuenta de la fortaleza que puede tener alguien cuando está en la recta final. Me pregunto si es por valor y deseo de seguir pisando el suelo, o es el temor dejar de hacerlo. Cualquiera que sea me sigue dejando sorprendida esa fase de enfrentar lo que venga a los 80 años de edad...aunque sería preciso destacar que a esa edad no hay mucho a que tenerle miedo, según yo. Pero regresando a la idea principal sólo quiero mencionar cómo es que mi abue pone en marcha lo que cree y lo que dice, ejemplo de congruencia mayor no he visto. Puesta en marcha hacia el hospital, cinco días de la semana, acude para ser víctima de cientos de descargas de radiaciones en algunas zonas de su cuerpo, como “cuchillos fríos”, dice, que atraviesan hasta su aura.
Es cierto, se lamenta, y con todo y eso tiene la idea de continuar siendo un experimento más de la medicina contemporánea. Según esto podrá mejorar conforme la terapia avance, aunque admito creer que el poder de sugestión de Lola es más grande que esa máquina de vibraciones, luces y sonidos que la ultraja; seguramente esa es la cura. Y me da gusto verla así de tranquila, tan cotidiana, tan sí misma, con un aire de indiferencia a juzgar de bueno o malo lo que le presenta la vida. Me extraña, me sorprende su capacidad de pararse frente al día de hoy –y hasta que ella o el tiempo quieran- para vivir las horas venideras, pisando el sueño aun en la recta final.
¡Vamos! Qué dieran muchos, incluso yo, por tener el valor de pararme en cualquier día con la misma indiferencia de si es bueno o malo lo que venga, sólo con la postura de vivir las cosas, vivirlas y nada más.
Es cierto, se lamenta, y con todo y eso tiene la idea de continuar siendo un experimento más de la medicina contemporánea. Según esto podrá mejorar conforme la terapia avance, aunque admito creer que el poder de sugestión de Lola es más grande que esa máquina de vibraciones, luces y sonidos que la ultraja; seguramente esa es la cura. Y me da gusto verla así de tranquila, tan cotidiana, tan sí misma, con un aire de indiferencia a juzgar de bueno o malo lo que le presenta la vida. Me extraña, me sorprende su capacidad de pararse frente al día de hoy –y hasta que ella o el tiempo quieran- para vivir las horas venideras, pisando el sueño aun en la recta final.
¡Vamos! Qué dieran muchos, incluso yo, por tener el valor de pararme en cualquier día con la misma indiferencia de si es bueno o malo lo que venga, sólo con la postura de vivir las cosas, vivirlas y nada más.
17 octubre 2010
Tengo miedo de dormir
Hay muchas veces en que me da miedo dormir. Me sorprendo en las horas de la madrugada, acostada sobre la cama con un sinfín de ideas puestas en el techo, metida entre cuatro paredes que albergan la estática de los muebles, la amarillenta luz, una ligera capa de polvo entre los libros y el constante ruido de un insecto entre tanto silencio.
La soledad que descansa sobre mi pecho respira en sintonía conmigo, y es la única que se queda ojiabierta en resistencia a conciliar el sueño. Las cobijas han de quedarse todavía largo rato en espera de tocarme, porque el miedo a dormir resulta mayor que el cansancio que pueda sentir.
En estas horas es cuendo se desencadena una extraña necesidad por expresar con todos los sentidos aquella latente serie de palabras que retumban en la cabeza. Pero todos -o casi todos- se encuentran durmiendo para entonces, y no hallo a quien poder abrazar con la voz, con la simple y sencilla voz.
Me da miedo dormir porque puede que acabe todo -o comience nada- en ese momento de cerrar los ojos, que no exista alquien a quien regalarle un "te quiero", u otorgarle ese último abrazo, o simplemente dejarle los mejores deseos para el siguiente día. Me da miedo dormir, estando con la soledad por encima de mí, enterrada entre mis manos, en el cuerpo, gastanado los minutos de mi vida, robándose de mi boca la última palabra, el último te quiero.
La soledad que descansa sobre mi pecho respira en sintonía conmigo, y es la única que se queda ojiabierta en resistencia a conciliar el sueño. Las cobijas han de quedarse todavía largo rato en espera de tocarme, porque el miedo a dormir resulta mayor que el cansancio que pueda sentir.
En estas horas es cuendo se desencadena una extraña necesidad por expresar con todos los sentidos aquella latente serie de palabras que retumban en la cabeza. Pero todos -o casi todos- se encuentran durmiendo para entonces, y no hallo a quien poder abrazar con la voz, con la simple y sencilla voz.
Me da miedo dormir porque puede que acabe todo -o comience nada- en ese momento de cerrar los ojos, que no exista alquien a quien regalarle un "te quiero", u otorgarle ese último abrazo, o simplemente dejarle los mejores deseos para el siguiente día. Me da miedo dormir, estando con la soledad por encima de mí, enterrada entre mis manos, en el cuerpo, gastanado los minutos de mi vida, robándose de mi boca la última palabra, el último te quiero.
11 octubre 2010
Estática
Otra vez desnuda sobre la cama, resignada a la nostalgia de la noche, con el frío del viento, un grillo que no cesa en el silencio y el extraño aroma a sal húmeda sobre mi almohada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
... y entonces buscamos un camino.